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martes, 26 de julio de 2011

alienigenas en la biblia



 para los siguientes pasages biblicos "Yahvé" era un supuesto dios.


Génesis 12,1-3
“Dijo Yahvé a Abraham: Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. De ti haré una nación grande y te bendeciré"
Esto se cumpliría siglos después, la nación judía crecería hasta estar formada por 600 mil personas. Todos ellos se trasladaron por el desierto en el llamado Éxodo, aquí se ve como empezó el proceso, el cual estuvo muy bien planificado por los "visitantes del espacio". 


Éxodo 13,21-22
“E iba Yahvé al frente de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos en el camino y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos”
Para interpretar este pasaje bíblico cabe anotar que se han reportado casos en la actualidad donde se han visto ovnis que usan como "camuflaje" un humo o gas y dan la impresion de ser verdaderas nubes. Al referirse este pasaje, que Yahvé iba en una columna, se trataría de una nave nodriza, las típicas con forma de cigarro o puro. Yahvé se desplazaba a voluntad en un vehículo aéreo que en las noches iluminaba a los judíos, con las potentes luces que emitía. 

Éxodo 14,19-20
“Se levanto el Ángel de Yahvé que marchaba al frente del ejercito de Israel, y se puso detrás de ellos. Se levanto también la columna de nube de delante de ellos y se coloco a la espalda, intercalándose así entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelíes. Era nube y tinieblas (por una parte), y (por la otra) iluminaba la noche, de modo que no pudieron acercarse aquellos a estos en toda la noche”
Este párrafo nos describe como en cierto momento del éxodo hubieron 2 naves guiando al pueblo de Israel, la permanente nave nodriza en forma de cigarro o columna, y otra mas pequeña, probablemente en forma de disco. Ambas naves se desplazaron de adelante hacia la retaguardia de la gran masa de judíos, con este movimiento la gran nave se coloco en medio de ambos bandos, egipcios – israelíes, teniendo solamente encendidas las luces que estaban del lado de los israelíes, y el lado opuesto, el de los egipcios, sumido en la oscuridad. De este modo los extraterrestres impidieron el avance del ejército egipcio, durante toda una noche.

 
Daniel 10,4-6
“El día 24 del primer mes, estando yo a la orilla del gran río, el tigres, alce mis ojos y mire, y vi a un varón vestido de lino blanco y ceñidos los lomos de oro de Ufaz. Su cuerpo era como el crisolito, su rostro parecía un relámpago, sus ojos eran como antorchas de fuego, sus brazos y sus pies tenían el brillo de bronce bruñido y el rumor de sus palabras era parecido al estruendo de un gran gentío”.
Vemos descrita claramente la aparición de un ser humanoide ante los ojos de Daniel, ¿acaso no coincide con las actuales descripciones dadas por personas y contactados que han visto seres de apariencia humana con trajes brillantes? Aparte de la apariencia de este ser, Daniel nos da otro dato muy importante respecto a la voz que emitía, muchas personas que han escuchado hablar a estos extraterrestres coinciden en señalar en la mayoría de casos que el timbre de sus voces no son como el de los humanos, sino, como una voz metálica, como escuchada por parlantes. 

El profeta Ezequiel ve aterrizar una nave espacial
Ezequiel 1,15-27
"Y sucedió que el año treinta, el día cinco del cuarto mes, estando yo en medio de los cautivos, junto al río Cobar, se abrieron los cielos, y tuve visiones de parte de Dios.
(2) En el día cinco del mes, en el año quinto de la deportación del rey Jeconías,
(3) llegó la palabra de Yahvé a Ezequiel, hijo de Buzí, en la tierra de los caldeos, junto al río Cobar; y fue allí 
 sobre él la mano de Yahvé.
(4) Miré, y vi como venía del norte un torbellino, una gran nube y un fuego que se revolvía dentro de si mismo. Alrededor de ello había un resplandor y en su centro algo semejante a un metal brillante que salía del medio del fuego.
(5) En el medio había la figura de cuatro seres vivientes, cuyo aspecto era este: tenían semejanza de hombre (6) y cada uno tenía cuatro aspectos y cada uno cuatro alas.
(7) Sus pies eran rectos, y la planta de sus pies era como la planta del toro; y brillaban como bronce bruñido. (8) Por debajo de las alas, a los cuatro lados, salían brazos de hombres, todos cuatro tenían el mismo semblante y las mismas alas,
(9) que se tocaban las del uno con las del otro. Al moverse no se volvían para atrás, sino que cada uno iba cara adelante.
(10) Su semblante era este: de hombre por delante, tenían también, cada uno de los cuatro, de león a la derecha, de toro a la izquierda los cuatro y de águila atrás.
(11) Sus alas estaban desplegadas hacia lo alto; cada cual tenía dos alas que se juntaban con las del otro, y dos de cada uno cubrían su cuerpo.
(12) Todos marchaban de frente, a donde los llevaba el espíritu allí andaban, sin volverse para atrás.
(13) Había entre los vivientes fuego como de brasas, encendidas como antorchas, que discurrían por entre
     ellos, del fuego salían rayos.
(14) Los vivientes iban y venían como el relámpago.
(15) Y mirando a los vivientes, descubrí junto a cada uno de ellos una rueda que tocaba la tierra.
(16) Las ruedas parecían de turquesa, eran todas iguales, y cada una dispuesta como si hubiese una rueda dentro de otra rueda.
(17) Cuando avanzaban marchaban hacia los cuatro lados, y no se volvían al caminar.
(18) Sus llantas eran muy altas y causaban espanto; pues las llantas estaban todo en derredor llenas de ojos. (19) Al ir los vivientes, giraban junto a ellos las ruedas, y cuando se alzaban de la tierra los vivientes, se alzaban también las ruedas.
(20) Hacia donde los llevaba el espíritu a marchar, marchaban, y las ruedas se alzaban a la vez con ellos, porque tenían las ruedas espíritu de vida.
(21) Cuando iban ellos, iban las ruedas; cuando ellos se paraban, se paraban ellas, y cuando se alzaban de la tierra, se alzaban porque había en las ruedas espíritu de vida.
(22) Sobre la cabeza de los vivientes había una semejanza de firmamento, como de cristal deslumbrante, que se extendía por encima de sus cabezas.
(23) Y por debajo del firmamento estaban extendidas sus alas, una frente a la otra, cada uno tenia dos por un lado y por el otro; las cuales les cubrían el cuerpo.
(24) Oía el ruido de las alas como ruido de río caudaloso, como voz del Todopoderoso, cuando marchaban, como estruendo de campamento; cuando se detenían plegaban las alas.
(25) Y una voz salía del firmamento que estaba sobre sus cabezas. Al pararse ellos plegaron sus alas.
(26) Sobre el firmamento que estaba sobre sus cabezas había una piedra de apariencia de zafiro a modo de trono, y sobre la semejanza del trono, en lo alto, una figura semejante a un hombre que se erguía sobre él. (27) Y de lo que él aparecía de cintura arriba, era como el fulgor de un metal resplandeciente y de cintura abajo, como el resplandor del fuego y todo en derredor suyo resplandecía. (28) El resplandor que lo rodeaba todo en torno era como el arco que aparece en las nubes en día de lluvia. Esta era la apariencia de la imagen de la gloria de Yahvé. A tal vista caí rostro a tierra, pero oí la voz de uno que hablaba...".
En el versículo 1, En dicho momento es muy posible que el profeta se hallase solo junto al río Cobar. Cuando Ezequiel refiere que los cielos se abrieron, no se refiere a que se separaran materialmente. Aquí hay que entender que lo que se abre es la fe de Ezequiel al ver que del cielo surgía una manifestación sobrenatural para él.
En el versículo 3, al decir que fue sobre él la mano de Yahvé se debe de estar refiriendo a una fuerte impresión, a una violenta conmoción interna de Ezequiel a la vista de aquel increíble prodigio.
En el versículo 4, Resulta una extraordinaria descripción que hace el profeta Ezequiel de una nave girando sobre si misma, menciona claramente “que se revolvía dentro si misma”. Da detalle además del intenso resplandor que emitía el artefacto, así como también hace mención del material que estaba hecha la nave, menciona sobre un metal brillante que lograba verse en medio del resplandor.
En el versículo 5, Ezequiel, como cualquier ciudadano de su época, no había tenido en su vida ocasión de ver un aparato automático. Imaginémoslo pues viendo un aparato del que, sin mediar intervención humana alguna, surgen de repente cuatro artefactos (tren de aterrizaje). Al desplegarse éstos, el profeta cree ver, inevitablemente, seres animados, seres vivos, que se mueven por sí solos, y al adoptar éstos la forma vertical, que es la que se asume el hombre, los compara con animales de forma vagamente humana. Por otra parte, Ezequiel conoce únicamente la tracción animal para cualquier tipo rudimentario de vehículo. Al interpretar la visión que tuvo como vehículo de Yahvé, como carro de Yahvé, el tren de aterrizaje se convierte automáticamente para él en los animales que tiran del carro.
En el versículo 7, se dice literalmente que sus pies eran rectos, lo cual viene a confirmar que las patas eran de tipo telescópico, terminando en la parte inferior en tubo (pueden ser comparadas con las patas del tren de aterrizaje del módulo lunar de la cápsula Apolo). También se nos dice que la planta del pie era como la del pie de un toro. ¿No son acaso estos elementos ciertamente mecánicos?
En el versículo 9, se nos dice que los animales no se volvían cuando caminaban, lo cual es lógico si lo consideramos como piezas integrantes de un todo que se mueve precisamente por unidad global, y no por piezas individuales.
En el versículo 11, se describe la forma aerodinámica de la nave y la estructura del fuselaje en la parte más ancha.
En el versículo 13, habla de algo semejante a brasas encendidas como antorchas, que discurrían entre los vivientes (parte inferior de la nave). Aquí se pueden interpretar luces en continuo movimiento, o bien cabe pensar en la tobera del motor en descenso y frenado.
En el versículo 16, Ezequiel encuentra una expresión insólitamente exacta, al describir el aspecto "como de rueda que está dentro de otra rueda". Los cambios de rotación y dirección se efectúan en las cuatro ruedas simultáneamente. Deben producir la impresión de que estaba obedeciendo órdenes. Es por ello muy natural que Ezequiel confunda, por decirlo así, causa y efecto; ve seres vivientes que se mueven, y a su lado las ruedas siguiendo simplemente su movimiento. Esta manera de funcionar corresponde a las ruedas que él conoce. El que la propia rueda pudiese proporcionar el impulso para el movimiento, era en su época desconocido.
En los versículos 18-19, Ezequiel se refiere a las ruedas, sabemos qué cada "llanta" gira sobre sí misma, mientras que la rueda lo hace como un todo. Un tipo de diseño de rueda es la inclusión de discos motrices para el giro particular de las llantas. Los "ojos" en éstas hacen aún más patente el movimiento rotatorio y resaltan la autonomía mutua de los movimientos. El sincronismo de diversos movimientos rotatorios es desconcertante e impenetrable para quienes ignoran la técnica. Produce la impresión paradójica de que una rueda se compone de más de una.
En el versículo 20, Ezequiel nos dice que el mismo espíritu o sea la misma inteligencia que hacía despegar el tren de aterrizaje movía también las ruedas. Lo cual es lógico si pensamos en una tripulación que maneja el aparato.
En el versículo 22, nos encontramos con la descripción más importante de todo el conjunto, la "caja" propiamente dicha de la "nave": un gran cuerpo esférico o semiesférico asentado sobre las alas extendidas y posado en tierra por medio de cuatro patas.
En el versículo 24, en cuanto al ruido que se oye cuando las alas se ponen en movimiento, corresponde al zumbido que produce la maquinaria existente en la nave cuando ésta se pone en movimiento, y es normal que deje de producir ruido y cese de moverse en el instante mismo en que el aparato se detiene.
En el versículo 25-26, se trata posiblemente de la escotilla superior de la nave, de la que el tripulante, iluminado desde la parte inferior por el resplandor que sale del interior de la cabina.
En el versículo 27, Ezequiel encuentra una situación comprometida al no saber cómo conjugar y explicar al mundo la figura de un ser tan "humano" en medio de lo que debería ser una manifestación extremadamente sobrenatural. Y en el último versículo comprobamos que la voz de Yahvé se reduce a "la voz de uno que habla". La voz de un tripulante de la nave.

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